No acabo de entender el fenómeno "Centro Comercial". No entiendo por qué a una gran parte de la población, les encanta ir a pasear un sábado, tal como hoy, al un Centro Comercial, donde lo único que pueden ver es gente, gente, más gente, tiendas y tiendas y más tiendas, a las que, con la que está cayendo, ni siquiera podemos entrar.
Hoy ha hecho frío, pero un día estupendo ¿os imaginais lo bien que se estaba hoy en A Coruña, paseando al aire libre? y cuando te cansas, pues te sientas en una cafetería, con unos grandes ventanales, con vistas a la ría ¡eso no tiene precio!.
Hoy ha hecho frío, pero un día estupendo ¿os imaginais lo bien que se estaba hoy en A Coruña, paseando al aire libre? y cuando te cansas, pues te sientas en una cafetería, con unos grandes ventanales, con vistas a la ría ¡eso no tiene precio!.
Sin embargo, según los rumores, todos los Centros Comerciales de A Coruña, estaban abarrotados de gente paseando, viendo escaparates, sentados en los sofás de plástico (de los que fácilmente sales con una lumbalgia), y pagándose un café en las cafeterías, que sin exagerar, es un 50% más caro que en cualquier otra de la calle.
Por muchas vueltas que le dé, y por mucho que me esfuerce en apreciar las bondades del paseo en estos Centros, cada vez que voy, me siento más agobiada. Tanta humanidad junta, gritos, empujones, me pueden. Yo me quedo con mis paseos por la calle, también viendo a la gente, pero respidrando aire, sea puro o no, pero aire, sentarse en un banco de los de toda la vida, de madera o de piedra, en los que se esté cómodo y manteniendo una conversación con quién esté a tu lado sin tener que gritar para entendernos.
Por muchas vueltas que le dé, y por mucho que me esfuerce en apreciar las bondades del paseo en estos Centros, cada vez que voy, me siento más agobiada. Tanta humanidad junta, gritos, empujones, me pueden. Yo me quedo con mis paseos por la calle, también viendo a la gente, pero respidrando aire, sea puro o no, pero aire, sentarse en un banco de los de toda la vida, de madera o de piedra, en los que se esté cómodo y manteniendo una conversación con quién esté a tu lado sin tener que gritar para entendernos.

Después de estar trabajando ocho horas, en un centro cerrado, escuchando a la gente con la que tenemos que hablar, meterme en un Centro Comercial, para mí es un martirio. Sin embargo muchos de mis compañeros y amigos, hacen precisamente eso, así que, alguna gracia tiene que tener.
Y todavía queda lo peor, aparcar. Voy conociendo poco a poco la situación de los parkings ¡pero qué laberintos! y reza para que luego puedas encontrar el coche, si no has tenido la precaución de memorizar, o anotar la fila y el piso donde lo has dejado.
En fin, que me quedo con los paseos y los cafés por la calle, cualquiera que sea, en el lugar que sea y encontrarme con amigos y conocidos, también fuera de los recintos, parar un ratito y seguir andando, sentarme un poco y seguir haciendo camino. Así que, amigos ¡nos seguimos viendo al aire libre!
Y todavía queda lo peor, aparcar. Voy conociendo poco a poco la situación de los parkings ¡pero qué laberintos! y reza para que luego puedas encontrar el coche, si no has tenido la precaución de memorizar, o anotar la fila y el piso donde lo has dejado.
En fin, que me quedo con los paseos y los cafés por la calle, cualquiera que sea, en el lugar que sea y encontrarme con amigos y conocidos, también fuera de los recintos, parar un ratito y seguir andando, sentarme un poco y seguir haciendo camino. Así que, amigos ¡nos seguimos viendo al aire libre!














































